El pasado 3 de mayo, dentro del Ciclo de Conferencias del Máster de Narrativa, contamos con el director general de Ediciones del Grupo Santillana, Juan González Álvaro, y la directora de la editorial Alfaguara, Pilar Reyes Forero. Tras su clase con los alumnos del Máster, participaron en una charla que tuvo algo de “encerrona en la jaula de los osos”: dos de los máximos responsables de una de las principales editoriales del mundo hispano frente a un foro de escritores noveles deseosos de conocer, en palabras de Juan González al principio, “cómo separamos lo bueno de lo malo y generalmente solo publicamos lo malo”.

La conferencia se centró en el proceso de selección y publicación de los originales, mayormente de autores noveles o inéditos, en una editorial grande como Alfaguara. Previamente, Juan González trazó un marco de la situación del mercado editorial en España y Pilar Reyes inscribió en él la política de edición de Alfaguara: “El número de lanzamientos al año es excesivo. España es el tercer país en número de originales publicados al año, mientras que ocupa el séptimo puesto en el ranking de lectura de la Unión Europea. Las librerías están saturadas de novedades”, apuntó Juan González.

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La sala de audiovisuales de Escuela de Escritores

Este aluvión de novedades, que según Pilar Reyes en el caso de la editorial que dirige se traduce en que mensualmente reciben 100 originales cuando al año publican 50 novedades, de las que 25 se inscriben en su colección de Literatura Hispánica que ya cuenta con varios autores en nómina, reduce el número de publicaciones de nuevos autores a cuatro o cinco al año. “En España publica casi todo el mundo —aseguró Juan González—, lo que no quiere decir que todo el mundo publique en las editoriales grandes”.

Pilar Reyes, que antes de llegar a Alfaguara era directora editorial de Santillana en Colombia, también destacó las diferencias que se está encontrando entre la industria editorial española y la latinoamericana o la anglosajona. “En Latinoamérica, existen muchas publicaciones especializadas y no, revistas periódicas, que editan los cuentos de nuevos talentos y que son una brújula importantísima para los editores (…). Aquí, lanzar a un autor nuevo es dificilísimo: ¿existen librerías para ese tipo de obras? No, todos nos tenemos que batir en grandes superficies como FNAC o La Casa del Libro; ¿existen medios que se ocupen de esos autores? Todos acabamos confluyendo por encontrar un hueco en la misma página de El País, por ejemplo”.

 

Esa labor la realizan en España las pequeñas —y medianas— editoriales independientes. “Pensar en pequeño para arrancar es una buena opción”, aconsejó Pilar Reyes que aseguró que en los grandes sellos se sigue atentamente a los autores de las independientes porque “preferimos fichar a un autor con obra publicada, del que podamos valorar su trabajo; lo priorizamos porque tenemos más información”.

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Ignacio Ferrando, coordinador del Máster de Narrativa, Pilar Reyes, directora de Alfaguara, Juan González, director de Ediciones de Santillana y Javier Sagarna, director de Escuela de Escritores

 

En este sentido, tanto Reyes como González Álvaro coincidieron en señalar que Alfaguara es “una editorial de autor, no de libros”.


 ¿Dónde queda entonces el factor sorpresa en una editorial que reserva cuatro o cinco títulos al año para autores que no están en su catálogo y que, a la hora de cubrir esas casillas, procurará hacerlo con algún escritor que ya tenga una trayectoria de publicaciones en editoriales independientes?

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Público asistente

 

“No existen normas científicas, pero lo cierto es que nosotros vivimos de la sorpresa: por eso leemos todo lo que nos llega; lo del padrino es un mito“, aseguró Juan González para explicar a continuación los motivos que desmontarían ese mito. “Para nosotros es más interesante un autor novel o desconocido: el conocido nos va a crujir con el anticipo; con el autor novel es todo maravilloso”.

Los dos editores subrayaron que las editoriales sí leen todos los originales que les llegan porque, insistieron, “vivimos de eso, especialmente de la sorpresa”. Así, explicaron que todos los originales pasan por una primera criba en la que, en muchas ocasiones, reconoció Juan González, no hace falta más que ver algunas páginas para desecharlas, “y no solo por las falta de ortografía”. Los manuscritos que superan esta primera criba pasan a los lectores de la editorial, generalmente especializados por géneros, que redactan un informe de lectura que concluye con dos notas: calificación literaria y calificación comercial. “Cuando recibo un informe con una calificación literaria 1 cierro el original y escribo la carta Estimado fulanito, le damos las gracias por…. Confío plenamente en nuestros lectores”, aseguró Pilar Reyes.

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Juan González Álvaro (director general de ediciones del Grupo Santillana) y Pilar Reyes Forero (directora editorial de Alfaguara)

 

¿Qué ocurre cuando un original sí recibe una calificación literaria de 8, por ejemplo? En ese momento, pasan una segunda lectura que, si superan, encuentran un nuevo cuello de botella. “Este es un buen libro, pero tengo cuatro o cinco libros similares en las mismas condiciones. A partir de aquí las razones ya no son puramente literarias”, explicó Pilar Reyes para volver a señalar que la trayectoria previa del autor, el “instinto” que como editores puedan desarrollar para acertar a ver si se trata o no de un escritor con trayectoria o de un solo libro entran en juego.